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Confines

Extremeños

Extremadura, cuna de conquistadores, es curiosamente una de las grandes desconocidas en cuanto a rutas moteras de nuestra geografía. Compuesta por las dos provincias más extensas de España, Cáceres y Badajoz, atesoran un gran patrimonio  histórico-artístico. La ruta que os proponemos desde la RFME abarca solo una pequeña parte de la provincia de Cáceres, desde sus límites al norte con Salamanca a las lindes portuguesas al oeste. En este recorrido por los confines extremeños descubriremos pueblos, paisajes y carreteras que sorprenderán a más de uno.

Confines extremeños

Extremadura

Extremadura, cuna de conquistadores, es curiosamente una de las grandes desconocidas en cuanto a rutas moteras de nuestra geografía. Compuesta por las dos provincias más extensas de España, Cáceres y Badajoz, atesoran un gran patrimonio  histórico-artístico. La ruta que os proponemos desde la RFME abarca solo una pequeña parte de la provincia de Cáceres, desde sus límites al norte con Salamanca a las lindes portuguesas al oeste. En este recorrido por los confines extremeños descubriremos pueblos, paisajes y carreteras que sorprenderán a más de uno.

RECORRIDO
  • \Mirador de La Antigua (Meandro del Melero)
  • \Santibañez el Alto
  • \Hoyos
  • \San Martín de Trevejo
  • \Piedras Albas
  • \Trevejo
  • \Alcántara
  • \Valencia de Alcántara
  • Baños de Montemayor
  • \Hervás
  • \CC-11.5, 10664 La Pesga, Cáceres, España
  • \Mirador de La Antigua (Meandro del Melero)
  • \Santibañez el Alto
  • \Hoyos
  • \Trevejo
  • \Piedras Albas
  • \Alcántara
  • Valencia de Alcántara
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
  • 1. Nivel de dificultad (baja-media)
  • 2. Riqueza y diversidad del paisaje
  • 3. Puntos de interés en la ruta
  • 4. Placer de conducción en moto
  • 5. Nivel de seguridad en la carretera y estado del asfalto
  • 6. Señalización
  • 7. Repostaje y avituallamiento en carretera
  • 8. Gastronomía
  • 9. Alojamientos motor-friendly
  • 10. Patrimonio cultural del entorno
RECOMENDACIONES

No es una ruta complicada pero son 280 km de recorrido. Hay que planificar y administrar bien el tiempo para poder ver y visitar todos los puntos de interés de la ruta.

En invierno las bajas temperaturas pueden llegar a estar bajo cero y muchas zonas de sombra pueden estar heladas, por lo que recomendamos hacer la ruta en otras épocas del año.

La primavera tardía y el final del verano son las mejores estaciones para hacer la ruta, tanto a nivel paisajístico como por la posibilidad de disfrutar de las piscinas naturales.

Puntos destacados de interés

Hervás Judería y museo de la moto, Meandro del Melero, Santibáñez el Alto, Hoyos, Trevejo, Puente Romano del Segura, Menhir del Cabezo, Puente de Alcántara y casco antiguo, Valencia de Alcántara y sus dólmenes

Gastronomía

Saboris de Sempris, Plaza Mayor 8, 10892 San Martín de Trevejo

REPOSTAJE Y AVITUALLAMIENTO EN CARRETERA

Estación de servicio Repsol, C-512 Km. 49 D, 10620 Caminomorisco, Cáceres

Estación de servicio Repsol, C-526, 46,1 IZ, 10840 Moraleja, Cáceres

Alojamientos motofriendly

Hotel Hospedería Valle del Ambroz, Pl. Hospital, s/n, 10700 Hervás, Cáceres

Hotel Rural El Sosiego Finca Valdelobos, s/n, 10893 Villamiel, Cáceres

Tipo de neumático recomendado

Michelín Anakee Road

    La ruta que os proponemos arranca en Hervás, declarada Conjunto Histórico Artístico hace más de 50 años y situada al norte de la provincia de Cáceres, en el valle del Ambroz.

    El pueblo de Hervás fue fundado por monjes templarios, quienes ayudaron a repoblar zonas tras la conquista de los cristianos. Entre los edificios con más historia destaca la iglesia de Santa María de Aguas Vivas, asentada sobre una fortaleza del siglo XII, fue construida en el XIII con fines defensivos y posteriormente ampliada. Desde su torre se puede divisar el pueblo y parte del valle del Ambroz, así como el barrio judío. Os recomendamos encarecidamente aparcar la moto y pasear por sus estrechas callejuelas. Eso sí, si no estáis en forma, vais a sufrir un poco debido a las fuertes cuestas que componen el casco antiguo. El barrio judío es uno de los mejor conservados de España. Andar por sus callejuelas y pasadizos es como sumergirse en otra época.

    Otra de las cosas que no podéis dejar de hacer es visitar el museo de la moto y el coche clásico de Hervás. La gran afición de Juan Gil Moreno le llevó a ir recopilando y restaurando personalmente todo tipo de vehículos: motos, coches, ambulancias, carros y carruajes, o cochecitos de bebés se encuentran distribuidos a lo largo de 8 pabellones. Es cierto que el museo no pasa por su mejor momento debido al reciente y fortuito fallecimiento, este mismo septiembre, de su fundador Juan Gil.

    Después de pasar unas cuantas horas caminando por el pueblo y el museo, llega la hora de rodar en moto y disfrutar de la ruta que tenemos por delante. Así que nos subimos a nuestra Moto Guzzi Stelvio, metemos primera y gas.

    Entre robles, castaños, cerezos y ciruelos, abandonamos el valle del Ambroz. A la salida de Hervás tomamos la EX205 que nos lleva hasta Cerezo, de ahí subimos, disfrutando del pilotaje y del paisaje, por una serpenteante CC81 hasta encontrarnos con la EX204 para llegar a este mágico lugar escondido: el meandro el Melero.

    El fluir del río Alagón a lo largo de los años ha esculpido este meandro singular que llega a dejar en isla a esta pequeña porción de tierra en época de lluvias. Sin duda, el mejor sitio para verlo es desde el mirador la Antigua.

    Estamos de nuevo sobre la EX204, lo que significa diversión sobre nuestra moto. Las curvas se suceden en este tramo de buen asfalto que nos acerca a la Sierra de Gata hasta llegar a Santibáñez el Alto, en donde su fortaleza y castillo en lo alto de una atalaya forman parte del pueblo. Merece la pena subir hasta lo alto con la moto y sentirte un caballero medieval a lomos de un caballo, aunque sea de metal en este caso.

    Bajamos por las empinadas calles de Santibáñez para retornar a la vía principal y recorrer los 22 km que nos separan de nuestra siguiente parada, Hoyos.

    La ruta discurre por un paraje repleto de ríos y riachuelos, por lo que las piscinas naturales abundan a lo largo del recorrido, lástima que no sea verano para poder bañarnos en sus aguas frías y cristalinas.

    Hoyos está relacionado con antiguos asentamientos romanos, por su cercanía a la Ruta de la Plata, y más tarde árabes. Durante el siglo XII, Hoyos entró a formar parte del Reino de León y concretamente perteneció a la ciudad de Coria. A principios del siglo XIX, Hoyos fue testigo de uno de los episodios más dramáticos de la Guerra de la Independencia Española, cuando las tropas francesas asesinaron el 29 de agosto de 1809, en su casa-palacio de Hoyos, al obispo de Coria, don Juan Álvarez de Castro. En 2024 la localidad fue declarada bien de interés cultural, con la categoría de conjunto histórico.

    A unos 19 kilómetros se encuentra Trevejo, enclavado en la Sierra de Gata y como no, su castillo medieval o mejor dicho, las ruinas de lo que fuera un castillo medieval. Para llegar hasta Trevejo, primero hay que pasar por Villamiel y tomar la desviación a la derecha justo, en la entrada del pueblo. Los pocos kilómetros que nos separan de este pequeño pueblo transcurren en medio de un precioso robledal que desemboca a cielo abierto los últimos metros hasta la entrada del pueblo. Un pueblo que ha sido incluido en 2024 en la categoría de los Pueblos Más Bonitos de España.

    Dejamos atrás la Sierra de Gata y descendemos por el mapa hacia el sur para buscar los límites con nuestro vecino Portugal. La carretera de Cilleros nos lleva hasta Piedras Albas y en este punto nos desviamos a la derecha hasta el río Erjas, frontera natural con Portugal y donde antiguamente existía un puesto fronterizo junto al puente romano de Segura sobre el río Erjas y una aduana en el mismo pueblo de Piedras Albas. Hasta que España y Portugal pasaron a formar parte de la Unión Europea, en Piedras Albas estaba situada la aduana fronteriza, con su correspondiente secretario y un destacamento de la Guardia Civil (el edificio todavía está en pie). El nombre de Piedras Albas significa piedras blancas, probablemente por los crestones de cuarcitas que hay en su término.

    El siguiente tramo lo hacemos por la EX 117 ya menos curveada, se nota que hemos dejado atrás las sierras y que nos acercamos a zona de dehesas. Apenas recorridos 5 km podemos acercarnos a ver el menhir del Cabezo, uno de los pocos de hallados en Extremadura. Todo lo contrario sucede con los dólmenes que se encuentran en abundancia en esta zona de Alcántara.

    En poco más de 10 km llegamos al imponente puente de Alcántara, valga la redundancia. Os aclaro, alcántara significa puente, o sea que estamos en el puente del puente. En cualquier caso, este puente romano sobre el río Tajo fue construido entre los años 103 y 104 y parece ser que el ingeniero que lo construyó fue el mismo que el del puente de Segura sobre el río Erjas. Desde entonces hasta nuestros días, el puente ha soportado carros y carretas. Por ello y para conservar esta gran obra magna, se está construyendo un puente nuevo y así poder desviar el tráfico pesado.

    El término municipal de Alcántara es el quinto municipio más extenso de la provincia. Ha estado habitada desde tiempo inmemorial por ser un paso fluvial estratégico. De hecho, se han hallado más de medio centenar de dólmenes de la época prerromana así como una placa que recoge la rendición de un pueblo indígena frente a los romanos, conocida como el Bronce de Alcántara.

    La villa es también conocida por ser el lugar de nacimiento de Pedro de Alcántara, santo franciscano del siglo XVI. Si tenéis tiempo os recomiendo un paseo por su casco viejo, declarado patrimonio histórico.

    Encaramos los últimos kilómetros de ruta por la EX117 hasta encontrarnos con la N521 que nos conducen hasta el final de nuestra ruta, Valencia de Alcántara. Como hemos comentado anteriormente, la carretera ya no es tan revirada como en la zona norte, pero el asfalto sigue siendo bueno y tanto encinas como alcornoques nos acompañan incansablemente.

    Valencia de Alcántara posee el título de «Muy noble, antigua y leal Villa» y limita con Portugal y la provincia de Badajoz. Su proximidad a la frontera lusa le dio una gran importancia histórica en la Edad Moderna. Entre 1644 y 1668 Valencia de Alcántara fue ocupada por el Reino de Portugal, y entre el siglo XVII y el siglo XVIII se construyeron los monumentos más importantes de la localidad, si bien el municipio es más conocido por sus dólmenes prehistóricos, nada más y nada menos que 41 dólmenes. Por ello, esta zona fue declarada en 1992 Bien Cultural con categoría de Zona Arqueológica.